Le Volaron los Sesos
El Inquisidor a 14 de Julio de 2011
Sr. Potter.
El día de hoy, amaneció muerta una familia en su domicilio ubicado en la Colonia Prados de Tenango, en el interior de la Casa se encontraron los restos de tres de los miembros de la familia (uno de los cadáveres corresponde a una menor de edad) mientras que se desconoce el paradero de otro de los integrantes de la familia.
Según reportes policiales, el crimen responde a un intento de asalto, sin embargo, en el interior del domicilio no falta nada, aparentemente. Por otro lado, la forma en que fueron muertos infiere otros motivos, ya que, los tres cuerpos fueron encontrados amarrados de pies y manos con cinta.
La menor de edad fue muerta de un balazo en la nuca, y los otros dos cuerpos restantes (que de acuerdo a los primeros peritajes corresponden al padre y la madre de la menor) fueron torturados. En su análisis el forense a determinado que la mujer murió desangrada por cortes en las muñecas de ambas manos, y que el hombre sufrió diversas contusiones y finalmente le abrieron el cráneo para extraerle la masa encefálica.
Por lo que se puede observar, la masa encefálica de la víctima se utilizó para realizar diversos dibujos en las paredes de la casa, estos dibujos, una vez más, corresponden a bandas de grunge de los noventas, y conservan una determinada similitud con los dibujos que se han visualizado en otras escenas de homicidio.
En un dato a destacar, la víctima a la que le sustrajeron el cerebro, es el mismo Licenciado que representa a los dueños de la bodega que fue incendiada no hace mucho tiempo y en donde uno de los guardias fue decapitado. En esa bodega, también se encontraron estos dibujos.
En lo referente a este hecho el Comandante Negrete, quien esta a cargo de esta investigación, negó cualquier vínculo entre estos delitos. Al mismo tiempo, señalo que la segunda hija del matrimonio no aparece, por lo que dispondrá de su tiempo para dar con su paradero.
Por el momento podemos decirles que los asesinatos del Grunge no se han terminado.
Escrito por:
Arturo Lizárraga Osorio
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