Tenía que enfrentar a los del Audi, eran dos, uno que conducía y otro que hacia las entregas, así que mis probabilidades de que me mataran eran mayores que con el Gordo. No podía esperar mucho, no me podía dar el lujo de que ellos me encontraran primero, ya que no era seguro que me ejecutaran, y yo quería morir, no ser torturado, aunque la tortura era un proceso psicológico atado a mi cotidiano desde la noche que maté al Gordo.
Por otro lado, si sucedía algo similar a lo del Gordo, no quería dejar marcas, no era mi ideal ir a la cárcel cargando los fantasmas de asesinatos, mirando nostálgico a la muerte tras rejas y aislamiento. Era mi obligación preparar todo con claridad científica.
Lo primero era investigar todo lo que pudiera del Audi Negro, tenía su matrícula y eso era un inicio. Internet me llevo hasta una casa en una zona residencial de clase media; ahí todas las mañanas llegaba el tío que conducía el auto, un hombre alto, flaco y de bigote a la Emiliano Zapata, este tipo era un aviador del municipio que su principal actividad era tramitar amparos judiciales para su red de delincuencia. Al poco tiempo de llegar él, salía el tipo que hacia las entregas con el Gordo, era uno de esos galancetes de balneario, siempre traía una camiseta de tirantes, con la panza chelera, una chaqueta de cuero y unas gafas a la Bono.
Todos los días, de lunes a viernes tenían las mismas actividades, sacaban el auto, iban a dejar a los hijos del Bono a la escuela (a los cuales despedían con un beso y una bendición), después se encaminaban a una bodega en una zona industrial, ahí les abría el portón un tipo con una ametralladora colgada en el hombro, guardaban el auto, salían a la hora y media y se iban a hacer entregas, recorrían cerca de 5 sectores diarios, luego recogían a los niños de la escuela los llevaban a la casa y ellos salían al palacio municipal, en donde los esperaba un comandante al que entregaban un sobre y un abrazo. Después de esto, se iban a comer a unos tacos cercanos al palacio municipal, pagaban y se marchaban con dirección a la zona de prostitutas de la ciudad, se estacionaban en una calle a esperar a que mujer por mujer les fuera a saludar, les daban dinero y ellos le regresaban un insulto con una nalgada. Regresaban a la casa del Bono, guardaban el auto y el Zapata se retiraba a su casa que no quedaba lejos de ahí. A veces en las noches, los visitaba una especie de Chamán, de esos que apestan a yerbas desde un kilómetro de distancia, con sus collares colgados y un ídolo de piedra en las manos.
Los sábados empezaban más tarde su faena, salían pasado el medio día y solo se encaminaban al palacio municipal y a la zona de prostitutas. Los domingos, por lo general se quedaba cada uno en su casa y solo salían para ir con sus familias a un templo cercano, ahí escuchaban el servicio por más de hora y media, daban un sobre al pastor, este les daba un gran abrazo y se regresaban a sus casas.
Si tenía una oportunidad para enfrentarme a ellos era en las primeras horas en que se estacionaban en la calle a esperar a que mujer tras mujer les diera dinero. Así que ese sería el momento.
Ahora bien, no podía salir igual que la vez pasada, no podía ser tan descuidado, tenia que hacer un recorrido por la ficción Hollywoodense, por lo que, fui a comprar un silenciador para mi pistola, unos guantes de látex para no dejar marcas (fueron de látex porque es más cómodo disparar con ellos, los dedos no se atoran en el gatillo), busqué en mi armario hasta encontrar una chamarra tipo sudadera con una capucha, le rebaje la suela a mis botas para que no quedaran huellas en el suelo, miré más vídeos en Internet para saber como mejorar mi puntería y como soportar mejor el impacto de disparar en mis brazos. Encontré una camiseta que me había regalado ella de Pearl Jam, y esa era la camiseta que usaría, no sólo porque era negra, sino porque, al morir con esa camiseta puesta, ella sabría que nunca...
Escrito por:
Arturo Lizárraga Osorio
muy buena trama... novela hay que llevala al cine ...
ResponderEliminaro minimo escribirla en un libro
pa que no diga que no comento sus notas .. hee