La noche la pasé entre remordimientos, inquieto, botado en un catre dando vueltas por la cabeza. Dormir se volvió un lujo conforme pasó el tiempo y solo unas cuantas horas de sueño eran un placer de prescripción esporádica.
Al amanecer me fueron a buscar dos soldados, me indicaron que era momento de partir, una vez más me arreglé con el uniforme militar, cogí el sobre con el discurso, salí de ese cuarto en grises y verdes. En la puerta me esperaba el General, las camionetas ya estaban encendidas con las puertas abiertas, el día se coloreaba todavía en los tonos anaranjados que tanto disfruto, el viento era una fresca bocanada de buenos días. Pese a todo, disfruté la mañana como tenía mucho tiempo de no hacerlo.
Subimos a las camionetas, partimos, anduvimos en medio de edificios, en una ciudad que se veía distinta, la urbe me acogía como hace mucho no lo hacía. Sentía su honestidad reclamando la mía, sentía su clamor y su valor construido por los años y por los rostros. Circulamos por un tiempo, hasta llegar aquí, al punto desde el cual me he dirigido a ustedes.
Estamos aquí en las afueras de la Casa Presidencial, caminando entre honores, posando en la falsedad, inventando un cuento que no es verdadero, es por eso que, en este momento, me decidí a dirigirme a ustedes, a hablarles, a contarles.
Como se los dije desde el principio, no soy lo que muchos pensaran que soy ahora, si alguien me distingue no se atreverá a relacionarme con los asesinatos del Grunge, pocos me configurarán en las páginas de nota roja.
Como se los dije desde el principio, no soy un Bruce Wayne o un Tony Stark, no me aproximo ni por error a Frank Castle. Solo soy un fallo disfrazado, un disparate en tiempos desesperados. Y me he cansado de serlo, en este tiempo se me han agotado las fuerzas; cargo conmigo los fantasmas, los remordimientos, cada pisar es un recuento en arrepentimiento, cada mirar son reclamos, rostros que ya se borran en la ambigüedad.
Como se los dije desde el principio, no soy un Bruce Wayne o un Tony Stark, no me aproximo ni por error a Frank Castle. Solo soy un fallo disfrazado, un disparate en tiempos desesperados. Y me he cansado de serlo, en este tiempo se me han agotado las fuerzas; cargo conmigo los fantasmas, los remordimientos, cada pisar es un recuento en arrepentimiento, cada mirar son reclamos, rostros que ya se borran en la ambigüedad.
Continuo caminando junto al General, y esta historia no sé si la han escuchado o no, soliloquio de un asesino vuelto héroe. El enojo me ha abandonado y Ella. Desde el principio fue Ella, solo Ella: no saberla, no tenerla, me venía cada segundo a la mente, solo Ella; ahora, perdida, nadie daba razón y tanto... se volvió una melancolía extendida por el cuerpo entero. Ya no, si el Dueño seguía con vida, si había matado o había dejado con vida, ya no, ya no puedo.
Camino junto al General y la gloria no es la recompensa esperada, las condecoraciones son una mofa cruel bautizando la violencia. En el frente los grandes políticos nos esperan, con la sonrisa prestada, con los brazos cargados de falacia. No puedo, no soy parte de esto, no puedo conmigo ni con todo.
Pido permiso para ir a los aseos, el General me indica que me apresure, debo de regresar pronto, me doy la vuelta, le doy la espalda. No puedo con la carga, me pierdo preguntando por los baños, me escondo en la multitud. Doy la vuelta, les doy la espalda.
Dejo todo, mi ser entero es un llanto quebrado, no importa más, ya nada trasciende, despedida cautelosa, honores que no son míos. Camino con disimulo, busco la salida, se me congela la ansiedad. Me llevo mis pecados, los empaco en la culminación, sol de huida, evasión y retirada.
Si quiero matarme ahora será en la conformidad de mi arrepentimiento, en el pesar de las tarde, lejos de aquí, lejos de todo; es momento de irme a tragar el desasosiego, a cosechar tortura, llano en desamor, pesadumbre y futuro. Solo quería matarme y aquí estoy, vivo, recargado en cicatrices, con el alma endeudada, con el tiempo perdido.
Me voy apresurado, ya no soy, me despido.
FIN
Escrito por:
Arturo Lizárraga Osorio
Muy interesante! Le voy a dedicar un poco de tiempo para entender la historia que has creado aqui. Saludos!
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