Tiembla tu cuerpo,
tiembla la vida,
se escapa por los costados,
por la luna,
por los hechos.
Mueres sin morir,
tomada de mis manos,
endeblez de noche,
lamento de remanso.
Tiembla el tiempo por los recuerdos,
se destila en la dulzura del imposible,
indulto perdido,
milagro permutado.
Mueres por amor
y por consentimiento,
mueres en la dimensión del ciclo,
eterna mirada congelada,
infinito beso no concedido.
Mueres muriendo en la agonía de la muerte,
en la debilidad de la esperanza,
en la anticipación de los sucesos.
Tiembla la neblina
y la lluvia,
tiemblan los días soleados,
tiembla el futuro,
tiembla el llanto,
tiembla tu cuerpo,
mueres sin morir
tomando mi mano.
Escrito por:
Arturo Lizárraga Osorio
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